Las T.I.C. en la escuela: reflexiones necesarias


Las tecnologías de la información y la comunicación (T.I.C.) están presentes en la sociedad actual e inciden de forma cada vez más determinante en la vida de las personas, siendo empleadas prácticamente en todos los ámbitos sociales y personales- esto me lleva a plantearme si esto ocurre por que es una necesidad o el propio sistema en el que estamos inmersos nos ha creado esa necesidad-. A pesar de la respuesta a este dilema, el campo de la educación también está incluido en estos ámbitos donde las T.I.C. han entrado de lleno.
Una de las funciones de la educación es preparar a l@s estudiantes para vivir en la sociedad actual, esta sociedad de la comunicación y el conocimiento. Es por ello que debemos partir de las competencias básicas a desarrollar para conseguir una educación global, que responda a las “necesidades creadas” en la sociedad, siendo una de ellas el tratamiento de la información y la competencia digital. Por tanto, ya no estamos sólo ante un fenómeno social, cultural y económico, sino que también el marco legal de la educación incluye dentro del currículo el uso de las T.I.C.
Si nos detenemos en la competencia digital y el tratamiento de la información, podemos decir que consiste en desarrollar habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar información para transformarla en conocimiento. De ello se deriva que el dominio de las T.I.C. se va haciendo tan esencial como el de las técnicas instrumentales clásicas, posibilitando un manejo que los diferentes ámbitos sociales le demandarán a nuestro alumnado, entre ellos, el ámbito laboral. Ello se torna con mayor importancia para centros escolares con las características del mío –una escuela donde la comunidad escolar está formada por familias con escasos recursos económicos -, donde la educación tiene que garantizarles igualdad de resultados frente a la desigualdad de oportunidades de la que parten de salida. La educación escolar les debe ofrecer las posibilidades de inserción en la sociedad que ésta misma les cierra por sistema en muchas ocasiones, quedando a su libre elección el camino a realizar, pero pudiendo tener opciones para ello. A esto hay que añadir la necesidad escolar de equilibrar las necesidades personales, más bien humanas, que la propia sociedad o el ambiente en el que nos hemos dejado sumergir, no respeta. Me refiero a esa necesidad vital de calma, de concreción, de naturaleza, de sencillez, de sentir, de realidad…aspectos que tod@s valoramos pero que si no nos planteamos como importantes- sobre todo para la infancia- el mundo emergente de la tecnología puede engullir. Tenemos que ser conscientes del uso racional de las tecnologías y más en la escuela; tenemos que trabajar el uso crítico de las mismas y lo que la industria tecnológica supone en el mundo, contribuyendo a engrandecer la desigualdad social y aumentar las injusticias. Eso también es parte de la escuela, en mi opinión. Tenemos que ponerle sentido común a nuestro día a día- como bien apunta el pedagógo y psicólogo Don Enrique Martínez Reguera-, puesto que nuestra labor como educadores tiene una responsabilidad social y personal muy grande.
En relación con lo anterior, hemos de tener en cuenta también que la competencia digital implica tener unas destrezas, conocimientos y actitudes que nos permitan ser una persona autónoma, eficaz, responsable, crítica y reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la información y sus fuentes, así como las distintas herramientas tecnológicas; además de tener una actitud crítica y reflexiva sobre la valoración de la información disponible, contrastándola cuando sea necesario, y respetar las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso de la información y sus fuentes en los distintos soportes. Todo ello son aspectos que debemos tener presentes al planificar el uso de las T.I.C. en el aula, tanto como herramienta como contenido.
Así como también el reflexionar sobre qué ventajas y qué riesgos tiene la introducción de las T.I.C en el mundo escolar, como plantea Agustín Fernández Álvarez en su interesante artículo “Ventajas y riesgos de las T.I.C. en educación” (www.nubemia.com/ventajas-y-riesgos-de-las-tic-en-educacion/), donde destaca como ventajas el aumento de la motivación del alumnado y la posibilidad que da al docente de personalizar tanto la enseñanza como la evaluación; así como riesgo: el aumento del grado de distracción que puede suponer la realidad virtual y la adicción que puede generar.
Una vez que hemos realizado una breve reflexión crítica y consciente sobre el mundo tecnológico, podemos plantearnos su uso como un recurso más de ayuda tanta al aprendizaje como a nuestra labor. Y de ahí surge la posibilidad de su incorporación en las escuelas; sin olvidarnos de que el simple hecho de contar con las T.I.C. en el aula no introduce la innovación educativa y el cambio requerido en la educación actual, como bien se explica en el apartado F del tema 3 de este curso (“El papel de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el centro. Herramientas informáticas. Desarrollo de nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje”), y como plantea César Coll (2007) en el artículo “T.I.C. y prácticas educativas: realidades y expectativas” (www.oei.es/tic/santillana/coll.pdf). No confundamos causa con consecuencia; ni reflexión con acción. Y tengamos la tecnología a nuestro servicio y no al revés.
Esto lleva a justificar la creación de un PLAN T.I.C. para el centro, un documento que recoja y regule todos los aspectos concernientes a la integración de las T.I.C. en la escuela. Será un instrumento de planificación integrado en el Proyecto Educativo, que perseguirá fundamentalmente el desarrollo del tratamiento de la información y la competencia digital, integrándola en todos los niveles educativos, y teniendo en cuenta que la incorporación de las T.I.C. también potenciará el desarrollo del resto de competencias básicas, especialmente, la competencia para aprender a aprender, en comunicación lingüística y en competencia social y ciudadana; así como planificará la integración de las T.I.C. como herramienta didáctica en los procesos de enseñanza- aprendizaje.
Como aspectos básicos a tener en cuenta para la creación de este plan, podemos establecer que cuente con los siguientes elementos:
-          CONTEXTUALIZACIÓN: realizaremos un diagnóstico sobre nuestro propio contexto, detectando los puntos fuertes de los que partir y los débiles a mejorar, características de nuestra comunidad educativa, necesidades en relación a las tecnologías, recursos de los que ya disponemos y de los que necesitaríamos ser provistos…así como los proyectos en relación a este ámbito en los que ya participamos. Este análisis nos ayudará a partir de lo que ya tenemos, facilitándonos el comienzo y, sobre todo, definir las necesidades que percibimos como tal, lo cual dará sentido a nuestro plan, así como motivación para el mismo.
-          OBJETIVOS GENERALES: en relación a las T.I.C. y a conseguir a corto, medio y largo plazo, así como referidos:
o   a la comunidad educativa
o   a la formación del profesorado
o   a la integración curricular
o   a las infraestructuras y recursos
o   a la comunicación e interacción institucional
o   a la gestión y organización del centro
-          LÍNEAS GENERALES DE ACTUACIÓN:
o   estrategias para la elaboración, la coordinación y la difusión del Plan T.I.C.: creando una comisión T.I.C. que cree el plan contando con la participación de toda la comunidad, estableciendo sus funciones y las de sus miembros, difundiendo el plan para dinamizar el uso de las T.I.C. y posibilitando la formación necesaria.
o   organización de infraestructuras y recursos disponibles: renovando el inventario T.I.C. del centro y gestionando el uso de los espacios y recursos tecnológicos (horarios, préstamos, normas de uso).
o   tratamiento de la información y competencia digital en las diferentes concreciones curriculares: integrando la competencia en las diferentes áreas y niveles, estableciendo las medidas de atención a la diversidad y a las necesidades educativas desde el ámbito de la competencia, así como la secuenciación de contenidos de alfabetización digital y capacidades T.I.C, estrategias metodológicas y criterios de evaluación.
o  formación del profesorado, del alumnado y de las familias: identificando las necesidades y planificando la formación para los distintos sectores de la comunidad.
-          EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DEL PLAN: realizado un seguimiento trimestral de su aplicación, así como una evaluación final que posibilite unas medidas de mejora para el curso siguiente.
-          CONCLUSIONES Y PROPUESTAS DE MEJORA: con las que se irá renovando el plan anualmente.
Para finalizar, una última reflexión sobre el ámbito tecnológico, que estando bastante consolidado en la sociedad en general es curioso como en el mundo escolar seguimos concibiéndolo como innovación, aspecto que se plantea María Jesús Camino Rentería (2017) en el artículo “Las T.I.C. en la educación del siglo XXI” (http://www.larioja.com/opinion/educacion-siglo-20170717001920-ntvo.html), donde se adentra también en las posibilidades que las T.I.C. ofrecen en un área determinada, como es la musical.

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